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Una pasión en París (capítulo III)

           

Una pasión en París (capítulo III)

Mientras Diana se recuperaba de lo que le causó en ella la mirada de Alejo, Victoria le seguía comentando lo difícil que era verlo, sin enterarse de lo que pasaba por la mente de este par, Alejo trata de llevar este encuentro a su final diciendo:

-“Si, estoy algo ocupado, pero escríbeme de vez en cuando y prometo responderte” -dijo él tratando de cortar el tema, mientras recordaba a Victoria como la reina del cotilleo y reafirmó -ambas pueden hacerlo, ¿quien será la más frívola? ¿y la más coqueta? -miró a Diana con una media sonrisa mientras la imaginaba en su habitación vestida solo con lencería de encaje, y dispuesta a todo. Al darse cuenta de a dónde iban sus pensamientos miró su reloj y dijo: - señoritas, me tengo que marchar -sonrió y tomó de manera sutil la delicada mano de Diana y mirándola fijamente a los ojos terminó la frase - fue un placer conocerla Srta. Diana, y Victoria que agradable volver a verte. -No le quedaban palabras a Diana puesto que este hombre ya le había robado el pensamiento, por lo cual, solo asintió con la cabeza mientras dejaba escapar una ligera sonrisa…

Luego de un rato se encontraba Diana de vuelta a su trabajo, el paseo con Victoria por las calles de París y la plaza le habían servido a ella como inspiración, no solo para sacar unas buenas fotos de los románticos paisajes, sino también para un artículo del periódico en el que había estado trabajando, relacionado con el amor y la pasión de esa ciudad. Aquél lugar dejaba ir la imaginación a sitios donde el deseo y la seducción eran los protagonistas, así que dedicaría el resto del día para hacerlo.

Al cabo de unas horas redactando un poco y dando cuerpo a lo que sería la historia de su artículo, sus pensamientos se fueron a aquel hombre, con solo recordar lo que aquél pequeño toque le hizo sentir a su cuerpo, de inmediato, reaccionó con un cosquilleo entre sus piernas, su culote se transformó en tanga y se le erizaron sus pezones entre sus sujetadores con un poco de push-up, al darse cuenta de esto ella abrió sus ojos, que no sabía desde cuando los tenía cerrados, y se concentró de nuevo en terminar su trabajo.

-¿Cuanto me afectó ese hombre? –pensó Diana mientras mordía tiernamente su labio inferior, a lo cual no encontró respuesta a su pregunta interna.

Continuó su día como cualquier otro, solo que no podía sacarse de la cabeza a este hombre que apenas conoció, ya en casa, se puso cómoda quitandose la ropa y su preciosa lencería de encaje y adueñandose de su bata rosa buscó relajarse con una copa de su vino tinto favorito, se sentó en la sala a disfrutar de su serie preferida. Diana creyó que eso la distraería de no pensar en Alejo Bertrand.

Ese hombre había afectado su vida de una manera que no había vivido jamás. Estando en su mente todo el día, imaginándose como sería tener sus manos sobre ella y besarlo de una forma apasionada, dijo para sí misma -“¡Esta ciudad afecta tu cordura Diana!” -Luego de un rato intentando distraerse y siendo imposible se fue a dormir con su pijama de seda y sin saber que ella se encontraba de la misma forma en la mente de Alejo.

 

 

 

Cuando la pasión aparece todo lo demás se evade....

En un par de días, seguiremos ya con el cuarto capítulo de la apasionada aventura de nuestros protagonistas Alejo y Diana.

Feliz y hermosa semana Parisin@as!

 

Publicado el 26/11/2018

           

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