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Una pasión en París (capítulo XI)

           

Una pasión en París (capítulo XI)

Mientras Diana y Victoria conversaban sobre lo que sucedido hace un rato, Alejo se encontraba confundido. La partida de Diana fue inesperada para él, primera vez que una chica le decía que no a un momento de pasión y emoción, además, un sentimiento extraño se encontraba dentro de él. Se podría decir que algo dentro de Alejo había despertado, para su mala suerte, ese algo le generaba una sensación de ansiedad por la falta de esa hermosa chica de piel morena.

Solo cerrar sus ojos bastaba para volver a ese momento en el que el último botón se soltaba de su camisa quedando ese hermoso pecho y abdomen plano al descubierto, que para Alejo era todo un manjar que deseaba degustar. Solo pensar en eso ponía a mil a este hombre y aumentaban sus ganas de buscar a Diana, pero su orgullo le impedía hacerlo en ese momento…

Pasan los días y la imagen semidesnuda de Diana no se le borraba de la mente a Alejo, por el contrario cada segundo que pasaba era más fuerte esa sensación de volverla a ver así. Sus pensamientos no lo dejaban tranquilo en ningún momento, necesitaba saber de ella, decidido y motivado intenta comunicarse a través de su número personal, pero ella no le recibe las llamadas ni contesta sus mensajes.

A pesar de que Diana sentía un aprecio muy grande por Alejo desde el día en que lo conoció, no le daba razón suficiente a ella para escuchar lo que él tiene que decir, puesto que Diana no era una chica de un rato y pensaba que eso era solo lo que quería este hombre. Lo que ella no se imaginaba era lo que había causado en él.

Una mañana, como un intento desesperado Alejo trata de ubicarla en su trabajo, desdichadamente ese día ella no había asistido por cumplir otro compromiso, en sus planes no estaba incluido desistir a la búsqueda de esta chica, la cual se había convertido en la dueña de sus pensamientos. Le pregunta a unos de sus compañeros de trabajo y ninguno le supo informar acerca de dónde se encontraba ella, frustrado y agotado decide dar un paseo para despejar su mente y se dice a sí mismo:

-Bueno, quizás ir a mirar la torre Eiffel un rato me ayudará a concentrarme –él se dirige a la plaza los Trocaderos puesto que fue el lugar donde conoció a esta hermosa chica.

En la plaza había una especie de evento parecía que un hombre le estaba entregando una alianza a una chica en propuesta de matrimonio, puesto que en la plaza existían vistas estupendas, perfectas para esta clase de eventos.

Alejo se sorprende cuando alza su mirada y se da cuenta que su anhelada Diana era la encargada de las sesiones de fotos de aquel compromiso. Él no esperaba ese encuentro pero intenta aprovecharlo al máximo, se acerca por la espalda de ella y le comenta:

-¡Vaya que ha sido difícil encontrarte!

Ella voltea y lo mira con mucho asombro –señor Bertrand, ¿qué hace aquí?

-Pues buscándote, porque… eso hacen los tontos apasionados.

-¿Solo apasionado? –Le pregunta Diana mientras lo mira con una tierna sonrisa…

 

Publicado el 22/1/2019

           

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