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Una pasión en París (capítulo XVI)

           

Una pasión en París (capítulo XVI)

Ella tendida en el sofá está a merced de cualquier iniciativa de Alejo. Para Diana este tipo de encuentros es algo muy nuevo por lo que se siente excitada y emocionada. Sube sus brazos y le dice a Alejo.

-¡Átame! Quiero sentir una nueva experiencia contigo y por eso deseo que me muestres tu mundo.

Alejo se emociona ante la propuesta de Diana, así que busca su corbata para atar sus manos. Empieza haciendo un nudo suave y luego va apretándolo poco a poco. En los ojos de ella se observa cómo va aumentando el deseo y el placer, En eso él empieza a darle órdenes.

-Voltéate y sube a mi regazo, voy hacerte algo que he querido desde que te conocí.

Diana obedece sin queja aunque no sabe bien para qué, ella se coloca de una manera en que su pecho toque las piernas de él, luego estira las manos mientras levanta un poco su trasero.

La acaricia lo cual genera que ella se estremezca debido a la posición que tiene, sigue frotando su mano por toda su espalda; esta acción la estimula cada vez más logrando que se arqueé de forma muy sensual, cuando llega hasta la parte baja de espalda y, habiendo alcanzado una buena altura de su culo separa la mano y le da una fuerte nalgada.

Diana gime de placer y voltea a verlo, los ojos de él se encontraban desbordando emoción, le dice. -¿Qué esperas? ¡Dame otra más fuerte! –Ella está eufórica de placer mientras que Alejo continúa su sesión de nalgadas –Ooohhh, sí ¡sigue así!

Al cabo de unos minutos en ese ritmo Alejo tira a Diana contra el sofá de una forma bastante dominante, ella inundada en el placer vuelve a subir los brazos mientras que Alejo prosigue en el acto de besarla. Él busca su camisa y la utiliza para realizar una especie de venda con la que le tapa los ojos a Diana; esto para aumentar el placer de ella debido al misterio de cuáles serán sus próximos movimientos.

Procede con un pequeño juego de caricias, en el cual desliza su mano izquierda por todo el borde del encaje de su braga, suavemente sube y baja por el abdomen. Ella empieza a estremecerse del placer que esto causa, Alejo utiliza su mano derecha para sujetar las manos de Diana puesto que estas habían bajado para intentar agarrarlo.

-¡Calma! Mantén las manos donde las he dejado antes, ¿vale? –Le dice Alejo con voz fuerte –si no tendré que darte otra tunda para que obedezcas –concluye Alejo.

Diana sonríe y responde –si lo dices enserio tocará portarme mal, todo aquello me ha encantado.

-¿Te ha encantado? ¡Qué bien! –Alejo muy emocionado y manteniendo su tarea de acariciar el vientre de Diana, busca la forma de besar su cuello desde el inicio de la oreja y baja lentamente hasta terminar en su pecho.

Diana, olvidando hasta lo que está pensando debido al gran placer proporcionado por Alejo, le comenta.

-¿Podemos ir a un sitio más cómodo para pasar al siguiente nivel?

 

Publicado el 21/3/2019

           

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